martes, 8 de septiembre de 2015

Cuando me vaya...

¿Y qué tal que no pudiera ver?
Te vería con los ojos del alma al amanecer, sin duda...
En todo momento, júralo que también.

¿Y qué tal que no pudiera escuchar?
Podría oler el espléndido e inconfundible olor de tu piel...
Y sentir el vibrar de tu corazón, lo sé.

¿Y qué tal que no pudiera oler, sentir o degustar?
Ese día... si, ese día será aquel en que mi alma abrace a tu alma,
ese día no es de pesar, será un día para amar.

Cuando ya no me puedas ver, ni oír, ni tocar...
Agudiza tus sentidos, busca el silencio, respira profundo...
Ahí estaré, besando tu rostro, tus manos... tu ser...
De noche, de día... tu amante, tu guardián seré.

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